¿Qué comer antes y después de una cirugía de cadera?

Antes de nada, se solicitará una analítica de sangre y orina. La finalidad es conocer nuestro estado de salud antes de entrar al quirófano.

La analítica, junto a una evaluación médica, detectará si existe algún déficit nutricional. En función de ello y del tipo de cirugía, se marcará una serie de pautas de alimentación.

En cualquier caso, es recomendable que durante los días previos a una cirugía sigamos una dieta fácil de digerir basada en:

  • Alimentos bajos en grasa.
  • Alimentos de baja estimulación gástrica (no condimentados, sin especias picantes, ni ácidos).
  • Evitar excitantes (café, té, bebidas con cafeína, etc.), ya que pueden subir la tensión arterial.
  • Cocina ligera: alimentos al vapor, a la plancha o hervido, ¡evitar los fritos!
  • Evitar el alcohol.

Consejos previos a la cirugía

Además, es aconsejable evitar el tabaco. Dificulta la correcta circulación de la sangre y puede provocar un aumento de la tensión arterial. También conviene prescindir de los productos con azúcares refinados, que favorecen la inflamación.

Si la cirugía es por la mañana, la noche previa a la intervención se debería cenar entre tres y cuatro horas antes de acostarse. El objetivo principal de facilitar la digestión.

Con una buena dieta preoperatoria, ayudaremos a nuestro cuerpo a cicatrizar mejor y a evitar las infecciones tras la cirugía.

En el caso de pacientes que se someten a una cirugía de la obesidad, previsiblemente se les indicará una dieta específica semanas o meses antes de la intervención.

El sobrepeso aumenta el riesgo de complicaciones durante y después de la cirugía. Lo mismo ocurre en operaciones con riesgo de desnutrición, cirugías que afecten al tracto intestinal o aquellas asociadas a tumoraciones.

¿Por qué acudir en ayunas a la cirugía?

Si ya hemos pasado la experiencia de una intervención quirúrgica, probablemente sabemos que se debe acudir en ayunas, aunque se trate de una cirugía menor. El objetivo es evitar que el contenido del estómago pase a los pulmones, produciéndose la llamada neumonía por aspiración.

En condiciones normales, contamos con reflejos que protegen nuestras vías aéreas de esta aspiración. Sin embargo, durante una anestesia, estos reflejos quedan suspendidos.

La recomendación del ayuno se aplica a las intervenciones con anestesia general, sedación o incluso las que requieren únicamente anestesia local. La razón es que podría ser preciso administrar más anestesia si existe alguna complicación.

¿Qué dieta seguir después de una intervención quirúrgica?

Tras una cirugía, es habitual que aparezca incomodidad y dolor en la zona afectada. Dependiendo del tipo de intervención, recibiremos unas pautas a seguir con el objetivo de facilitar la recuperación. La alimentación es parte de este plan de recuperación. 

Uno de los principales objetivos durante el postoperatorio es la regeneración de los tejidos tisulares, así como la cicatrización de las heridas quirúrgicas.

Por ello, es recomendable tomar alimentos ricos en vitaminas, minerales y proteínas. Aunque algunas intervenciones requerirán una dieta postoperatoria específica, debemos saber que existen diversos tipos de dieta hospitalaria o postoperatoria.

Tipos de dieta

  • Dieta absoluta: no se ingieren ninguna clase de alimentos, ni tan sólo líquidos.
  • Alimentos líquidos: suelen aconsejarse tras cirugías en el aparato digestivo, así como en los casos en los que el paciente tenga dificultades para masticar y/o tragar tras la intervención.
  • Dieta semi-blanda: en muchas ocasiones es una dieta “de transición” entre la dieta líquida y la blanda. Facilita la digestión al ser baja en fibra y grasas.
  • Dieta blanda: de baja estimulación gástrica. Se indica cuando es necesario que el aparato digestivo realice poco trabajo de cara a su recuperación.

ATENCIÓN:

Comúnmente tendemos a pensar que la dieta blanda debe ser a base de poco más que hervidos y caldos. Sin embargo, hoy en día son muchos los especialistas que aconsejan ampliar las opciones, ya que se pueden comer más cosas. En general, en una dieta blanda pueden consumirse pan, cereales, féculas, carnes y pescados blancos, lácteos naturales y poco grasos, verduras cocidas, legumbres en puré (probando antes la tolerancia del cuerpo ingiriendo pequeñas cantidades). También se aceptan pequeñas cantidades de grasas saludables, como puede ser el aceite de oliva virgen extra y la palta.

  • Dieta basal: el paciente no precisa de unas indicaciones dietéticas específicas y puede tomar una alimentación variada. El objetivo es que se trata de una dieta equilibrada, que cubra las necesidades nutricionales y calóricas del paciente.

La importancia de comer despacio e hidratarse bien

Normalmente uno puede volver a ingerir alimentos unas horas después de la cirugía. Es fundamental que las  primeras ingestas estén libres de estimulantes o picantes. Además, deben tratarse de texturas suaves y fáciles de digerir.

Además, las comidas deben ser ligeras. Es preferible comer de forma ligera y con frecuencia, a ingerir comidas pesadas y que dificulten la digestión.

La hidratación es un aspecto esencial para favorecer la recuperación del organismo. Se aconseja beber agua por encima de cualquier otro líquido.

Cuidados después de la operación de cadera

Cuidados en el hogar

  • El paciente debe tomar los medicamentos indicados. Esto permite optimizar su efecto evitando posibles complicaciones.
  • Evitar la conducción hasta que se le indique que está preparado/a. En el caso de que esté bajo medicación analgésica con contenido narcótico para el dolor, no conduzca bajo ningún concepto.
  • Si siente molestias por la noche durante las primeras semanas, levántese y camine para aliviarlas.
  • Los puntos de la incisión se retiran normalmente a las dos semanas siguientes de la cirugía.
  • El paciente deberá utilizar medias compresivas el máximo tiempo posible durante las primeras 4 semanas tras la operación de prótesis de cadera.
  • Por último, deberá informar tanto a sus médicos como dentistas de que se ha sometido a una Operación de Prótesis de Cadera, ya que si se somete a algún procedimiento médico sin las debidas medidas de seguridad podría producirse una infección en la prótesis.

Instrucciones para el cuidado de la herida quirúrgica

  • El paciente deberá realizar un seguimiento diario del estado de la herida durante las primeras semanas para percatarse, en el caso de que se produzcan, de los síntomas de infección como puede ser enrojecimiento, hinchazón, sensibilidad o supuración de la herida.
  • Una de las recomendaciones elementales tras una Operación de Prótesis de Cadera es la de lavarse las manos con asiduidad. Este hábito permite minimizar las posibilidades de sufrir una infección en la herida quirúrgica.
  • El paciente debe esperar entre 5 y 7 días tras la cirugía para ducharse. Transcurrido este tiempo, es recomendable la colocación de un banco en la ducha para sentarse y evitar caídas. Para lavar la herida, utilice agua y jabón, hágalo con sumo cuidado y para secarla no la frote. A su vez, evite aplicar cremas o lociones en la herida.
  • No haga uso de piscinas, bañeras y demás, hasta que su médico se lo permita.
  • En el caso de que crea que puede tener una infección, no dude en llamar a su médico lo antes posible para evitar daños mayores.


Cuidados a la hora de sentarse o dormir

  • No pasar más de 30-45 minutos sentado en la misma postura o sin levantarse o moverse.
  • Para sentarse, utilice sillas con apoyabrazos y bastante altas, de modo que las rodillas queden situadas más bajas que sus caderas.
  • Evite totalmente cruzar las piernas.
  • Mantenga los pies con la planta en el suelo, ya que al torcerlo hacia dentro, puede forzarse la caderaen exceso.
  • Al sentarse, mantenga los pies juntos pero las rodillas separadas, para evitar forzar la articulación.
  • Es muy recomendable el uso de asientos elevados en el lavabo durante las semanas siguientes a la cirugía (aproximadamente 6).
  • Prohibido dormir boca abajo o sobre la cadera operada. Asimismo utilizar almohadas entre las piernas al dormir boca arriba o sobre el lado bueno.
  • A la hora de subir y bajar del coche, evite la flexión excesiva de la cadera. El paciente debe utilizar cojines para mantener las rodillas ligeramente por debajo de las caderas, al igual que en casa.

Instrucciones para evitar movimientos forzados que puedan dañar la prótesis

  • Se recomienda el uso de bastones, andadores y demás hasta que el paciente mejore su equilibrio, fuerza y flexibilidad.
  • Es recomendable el uso de una mochila o prendas con bolsillos para poder mantener las manos libres en el caso de necesitar apoyarse en algún sitio para mantener el equilibrio.
  • Realice los ejercicios indicados por el médico, tanto a solas como con un fisioterapeuta, y evite cargar excesivo peso en la pierna operada.
  • Un consejo muy importante es organizar la casa del paciente para que todo lo necesario esté fácilmente alcanzable.
  • Acondicione su baño con alfombrillas, barandillas y demás para evitar posibles caídas.

A pesar de que parecen muchísimas cosas las que hay que tener en cuenta tras una operación de prótesis de cadera, la realidad es que simplemente son hábitos a los que hay que acostumbrarse y que formarán parte del paciente a las pocas semanas.

Por supuesto, es recomendable que la persona no esté sola en casa, sino que por lo menos los primeros meses tras la operación esté con algún familiar o profesional que le ayude en todo lo necesario.

Síntomas de artrosis

La artrosis puede empezar a dar las primeras señales cuando sos joven. Se trata de un “envejecimiento” de los huesos, sin embargo, la artrosis no es un proceso inevitable ni hay que resignarse a sufrirla. 

Te explicamos cómo empezar ahora mismo a prevenirla.

Si de vez en cuando te quejas de “dolor de huesos” no lo dejes pasar: actuar ante los primeros síntomas puede prevenir la artrosis en el futuro. Y si esta enfermedad que afecta sobre todo a las articulaciones ya ha empezado a desarrollarse, hay fórmulas para aliviar las molestias.

Que aparezca dolor “inespecífico” y crujidos en los huesos puede estar indicando que hay un principio de artrosis. Es cierto que hay más riesgo de que eso ocurra a medida que vamos sumando años pero hay casos en los que aparece de forma precoz a los 40 o 50 años.

Los kilos de más, una práctica excesiva de deporte o algún problema estructural en la columna o tener una cadera más alta que otra (algo muy habitual y que muchos sufren aunque desconocen) puede hacer que las articulaciones se desgasten antes de tiempo.

LOS PRIMEROS 4 SÍNTOMAS DE LA ARTROSIS

El dolor en las articulaciones es el que tenemos más presente. Pero el cuerpo te puede enviar otros avisos de que quizá tengas artrosis o estés empezando a desarrollarla:

  • Sientes dolor. Existen dos tipos de dolor muy característicos de la artrosis. Por un lado, el que se presenta después de realizar un esfuerzo físico y mejora con el reposo. Y por otro, el que aparece tras estar un rato sentado, y desaparece al cabo de unos minutos después de volver a la actividad. También puedes sentir que al levantarte por la mañana el dolor es más suave pero aumenta a medida que pasan las horas.
  • Notas los cambios del tiempo. Aunque los expertos no se acaban de poner de acuerdo en la influencia de la climatología en los síntomas, diversos estudios sostienen que el dolor en las articulaciones puede aumentar cuando llueve. El Hospital Universitario Thomas Jefferson de Filadelfia (EE. UU.), por ejemplo, ha demostrado que uno de los factores que puede hacer fluctuar los dolores articulares son las condiciones atmosféricas. Los cambios de presión que se producen cuando se avecina una tormenta pueden intensificarlos. Y es que los nervios sensoriales que tienen las articulaciones reaccionan a los cambios de presión externa.
  • Oyes crujidos. Sentir un crujido en las articulaciones (se denomina crepitación) al realizar un movimiento brusco (al levantarte, al estirarte, al incorporarte…) es un síntoma temprano que podría indicar que el cartílago de tus articulaciones se está deteriorando. Ocurre porque hay un desgaste de la almohadilla (el cartílago) que impide que un hueso roce con otro.
  • Tienes menos movilidad. La limitación o dificultad para realizar ciertos movimientos (por ejemplo, no poder arrodillarte) es a menudo una de las señales más evidentes de la artrosis. La deformidad puede ser otro signo tardío de la enfermedad.

LAS CAUSAS DE LA ARTROSIS CUANDO ERES JOVEN

Algunos, como la edad, no se pueden modificar ni evitar. Pero otros, como tus hábitos de vida cotidianos, sí dependen de ti. Corregirlos puede ayudarte a prevenir la artrosis o, al menos, frenar su evolución.

¿Te sobran unos kilos? Tener sobrepeso hace que irremediablemente se sobrecarguen las articulaciones de apoyo y soporte, como las rodillas, la columna lumbar o las caderas. Para que te hagas una idea, una persona con 30 kilos de sobrepeso obliga a su cadera a soportar una carga similar a 140 kilos. 

Además, recientes estudios han demostrado que el exceso de grasa corporal provoca inflamación a nivel sistémico que acaba afectando a las articulaciones y favoreciendo la artrosis. Lo bueno es que las articulaciones son muy agradecidas y enseguida notan mejoría: por cada kilo que se adelgaza, esa presión disminuirá en 4 kilos.
Las articulaciones lo notan enseguida cuando pierdes peso

¿Repites movimientos? Algunas actividades, laborales o no, comportan que determinadas articulaciones reciban microtraumatismos de repetición, que hacen que el cartílago se desgaste de forma prematura. Adoptar medidas de higiene postural en el trabajo ayuda a reducir su impacto. Y en el ámbito privado, conviene dosificar aquellas tareas que suponen movimientos repetitivos, como planchar, atornillar, etc.
Determinados trabajos o actividades pueden “castigar” más las articulaciones

¿Qué tipo de deporte realizas? Según los expertos, el problema en sí no está en su práctica sino en hacerlo de forma inadecuada, lo que puede dañar los cartílagos de las articulaciones. No se trata de no hacer deporte, sino de escoger el tipo de ejercicio más adecuado a las condiciones físicas de cada uno, adaptarlo a estas y practicarlo de forma correcta. Los deportes de impacto, como correr por ejemplo, no son los más indicados para las personas que empiezan a tener problemas en las articulaciones.

¿Tenés antecedentes? Una parte de nuestros problemas de salud articular puede estar ligada a la genética, tanto en lo que se refiere a la aparición como a la evolución de los mismos. Aunque esta predisposición genética no se puede evitar, conviene intensificar los controles médicos si se tienen antecedentes familiares de artrosis para tomar medidas lo antes posible. En estos casos es todavía más importante cuidar los hábitos de vida.

QUE EL DOLOR NO TE PARALICE

Aunque sientas molestias en articulaciones como las rodillas, el dolor no te puede paralizar, ya que el sedentarismo es uno de los mejores “amigos” de la artrosis. Lo recomendable es practicar ejercicio físico moderado con regularidad.

30 minutos al día bastan. El ejercicio ayuda a aliviar síntomas como el dolor y la rigidez, y evita que la artrosis empeore. Si lo practicas entre 3 y 5 días a la semana permitirás que la articulación repose y no se dañe.

Caminar. Es uno de los ejercicios más recomendables, ya que además mejora el balance postural y reduce el riesgo de desgaste.

En el agua. Natación, aguagym… son otras de las actividades físicas más adecuadas para la artrosis, ya que el agua permite trabajar las articulaciones sin sobrecarga de peso ni impacto.

Flexibilidad. Yoga, taichí… consisten en movimientos lentos que mejoran la rigidez y reducen el dolor.

Pesos ligeros. Los ejercicios con pesas pequeñas, de 1 o 2 kg, mejoran la resistencia muscular. Y una musculatura fuerte protege las articulaciones.

CÓMO AFECTA LA ARTROSIS A TU VIDA

La destrucción del cartílago es la responsable de que los extremos de los huesos que forman la articulación empiecen a rozarse entre sí. Es entonces cuando aparece el dolor, la rigidez y la incapacidad para funcionar de forma normal.

El dolor articular en rodillas, caderas, manos, espalda… es un mal común: unos 6 millones de mexicanos, es decir, un 16% de la población, padecen artrosis, la enfermedad articular más frecuente.


Cuidar las articulaciones a cualquier edad, aunque no haya síntomas, y prestar atención a las primeras señales son las mejores bazas para prevenir la artrosis o reducir su evolución.

Primeros auxilios: esguinces y fracturas

Un esguince se presenta cuando los ligamentos, o el tejido fibroso, que conectan los huesos a una articulación se desgarran o se tuercen. 

La mayoría de los esguinces son dolorosos y algunos pueden tomar más tiempo para sanar que un hueso roto. Una fractura puede producirse cuando un hueso recibe un golpe más fuerte que el que puede soportar.

En caso de un esguince o una fractura seria y usted no tenga a mano un botiquín de primeros auxilios, trate de socorrer a la víctima con lo que haya y llame enseguida para pedir ayuda.

Una pierna quebrada puede ser inmovilizada atándola a la pierna sana. También puede usar una toalla enrollada como tablilla.

Inmovilice un brazo lesionado colocándolo en un cabestrillo. Doble un pañuelo grande o bufanda en forma triangular y átelo detrás del cuello. También, la parte inferior de una camisa puede abotonarse o sujetarse con la parte superior de la camisa para improvisar un cabestrillo.

1. CONTROLE LA HEMORRAGIA

Estas son dos maneras de controlar el sangrado:

Aplique presión directa sobre el origen del sangrado con una gasa o un paño para detener la hemorragia.

Si un hueso roto ha salido al exterior, cubra la herida envolviéndola en una gasa o tela flojamente. NO cause más daño haciendo presión directamente sobre el hueso o empujando el hueso a su lugar.

2. INMOVILICE LA HERIDA

Lo que debe hacer y lo que no debe hacer para evitar mover la parte lesionada:

Coloque un material rígido (tablilla) próximo a la herida, y amárrelo o sosténgalo en su lugar con cinta adhesiva. Asegure la tablilla por encima y por debajo de la herida.

NO cause más daño al tratar de enderezar una herida.

NO asegure la tablilla apretándola demasiado. Si los dedos de los pies o de las manos se ponen pálidos, fríos o se adormecen, afloje la tablilla inmediatamente.

3. USE HIELO Y ELEVE LA HERIDA

Consejos para aplicar hielo y levantar la zona lesionada:

Coloque hielo o una compresa fría en la herida por 20 minutos cada tres o cuatro horas para limitar la hinchazón y el dolor. 

Emplee una barrera, por ejemplo, una toalla delgada, entre el hielo o compresa fría y la piel para evitar que la piel se queme con el frío.

Si es posible, levante la herida por encima del nivel del corazón para reducir la hinchazón.

Solicite ayuda médica en cualquiera de los siguientes casos:

La herida ha forzado una articulación fuera de su rango normal de movimiento de manera que la articulación no se mueve.

Una fuerza considerable, tal como una caída, ha puesto un gran estrés físico en un hueso o articulación, especialmente si se escuchó un chasquido.

La articulación o extremidad parece estar doblada o torcida.

Usted cree que un hueso se puede haber roto.

Siente entumecimiento, hormigueo, o un brazo o una pierna se pone pálido y frío.

Llame de inmediato al 911 si la víctima ha perdido algo de sensación o movimiento en los brazos o las piernas, o si siente dolor en el cuello o la espalda (es posible que se haya lesionado la médula espinal).
Mantenga la cabeza, el cuello y la espalda de la víctima exactamente en la posición que los encontró. Coloque objetos pesados alrededor del cuerpo o sostenga la cabeza en sus manos sin moverla.
Mueva a la víctima solamente si es para salvarle la vida. Levante el cuerpo en unidad, sosteniendo la cabeza, la sección media del cuerpo y las piernas. NO enderece a la víctima, no le eleve las piernas ni le mueva la cabeza en ninguna dirección.

4 ejercicios de cadera para mejorar los músculos

Es posible controlar el dolor realizando ejercicios.

 En un estudio piloto del 2017 publicado en el Journal of Osteoporosis, un grupo de mujeres mayores de 65 años que hacían ejercicios tres veces a la semana en un programa supervisado de 12 semanas redujeron el dolor artrítico de la cadera en más del 30%, también aumentaron la fuerza y el rango de movimiento articular. Estos cuatro ejercicios fortalecerán los músculos que rodean y apoyan tus caderas.

Se aconseja hacer estos movimientos simples, de dos a tres series de cinco a diez repeticiones cada una, tres veces por semana. Compara cómo te sientes luego de tres semanas. 

Párate con los pies separados al ancho de los hombros, con las manos a los lados.

Con las rodillas ligeramente flexionadas y la espalda arqueada de manera natural, dobla las caderas (como si te inclinaras) hasta donde puedas llegar, o hasta que tu torso quede casi paralelo al piso.

Vuelve a la posición inicial. Mantén el torso derecho; no dobles la espalda.

Enrolla un extremo de una banda de resistencia en la parte baja de un objeto sólido, luego párate a la izquierda del objeto y pasa el otro extremo de la banda alrededor de tu tobillo derecho.

Con tus piernas separadas al ancho de los hombros, mueve la pierna derecha hasta que tus tobillos se toquen. Para repetir con la pierna izquierda, muévete hacia el lado derecho del objeto.

Párate con los pies separados al ancho de los hombros.

Coloca una banda de resistencia alrededor de ambos tobillos.

Levanta la pierna derecha hacia un lado lo más que puedas. Mantenlo por un momento y lentamente regresa a la posición inicial.

Cambia la pierna y repite el ejercicio hacia el otro lado.

Acuéstate boca arriba, las rodillas dobladas, los pies planos en el suelo.

Levanta las caderas para formar una línea recta desde los hombros hasta las rodillas (usa un soporte si es necesario).

Aprieta tus glúteos en la parte superior del movimiento, haz una pausa y baja nuevamente al piso. 

Fuente: aarp